Los robots cotizantes y la carabina de Ambrosio

El lider de un sindicato español ha planteado -sin arrugarse- que las empresas coticen por los robots que han desplazado a los trabajadores de las cadenas de producción. Plantéa que las empresas que han reducido empleo como consecuencia de los avances tecnológicos paguen las correspondientes cuotas por los empleados electrónicos de sus centros. Y eso para arreglar el problema de las pensiones…

Analicemos el sinsentido con una pizca de sentido;

– Si en la cadena de montaje se han sustituido 3 personas por un robot; que cotice el robot (sólo 1 o por 3?)

– Si el servicio de mensajería interna ha sido sustituido por el mail; que cotice el mail.

– Si la grúa ha sustituido a los constructores de rampas para elevar piedras al piso superior; que cotice la grúa.

– Si el ordenador ha sustituido a la secretaria o la taquígrafa; que cotice el ordenador.

– Si el autobús urbano ha sustituido a los chóferes de la empresa; que cotice el autobús.

– Si la máquina de café ha sustituido a la camarera que lo hacía; que cotice la cafetera.

– Si los contenedores han sustituido a los barrenderos; que coticen los contenedores.

– Si los CDs han sustituido a las orquesta, o la TV ha sustituido a los juglares, o si el tractor ha sustituido a los agricultores o si la carabina de Ambrosio sustituyó a los cazadores con flechas; pues que coticen…

La verdad es increíble leer determinadas cosas y pensar que hay personas que se las toman en serio sin ser 28 de diciembre.

Las pensiones tal como están en este momento no son sostenibles y ese problema hay que afrontarlo con seriedad sin ocurrencias que dejen claro que quien las hace no le ha dedicado dos minutos al asunto.
Santiago Barba Vera

Noviembre 2016

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Trump, sexo droga y rock&roll

La victoria de Donald Trump, un personaje misógino, racista, sexista y sin ideología me sugiere tres preguntas inquietantes;

– ¿Es la respuesta a a un descontento social más amplio del conocido?

– ¿Es el resultado de la falta de liderazgo en uno y otro lado de la política?

– ¿Es el reflejo de lo que la gente busca en una sociedad así educada?

Reconozco que las mismas preguntas me surgen cuando pienso en el Brexit, en el “no” a La Paz en Colombia o en la deriva de la pelea Cataluña-Resto de España.

La respuesta a cualquiera de las cuestiones es inquietante y refleja la sociedad que somos, tanto los norteamericanos como nosotros.

Entiendo que los ciudadanos estén descontentos con una clase política que disfraza la verdad, que miente, que roba y que no genera esperanza y si burocracia, pero no hasta el extremo de permitir que gente como Trump, Le Pen o Farage lideren su futuro.

Es cierto que las últimas elecciones se han perdido más que ganado; en UK Cameron no fue capaz de vender el atractivo de mantenerse en la UE, en Colombia no fueron capaces de explicar por qué una sociedad en paz es mejor que una en guerra (de hecho me temo que si en España se hiciera un referéndum para cerrar la etapa ETA el resultado también sería negativo), en US Hillary Clinton -una mujer a la que su marido le puso los cuernos hasta en el Despacho Oval y se quedó junto a él solo por lograr más poder en lugar de mandarlo donde debía- no ha sido tampoco capaz de ilusionar a capas de población directamente amenazadas por Trump (¿por que?), en Cataluña no creo que nadie considere seriamente a Más o a Puigdemont como líderes reales, en la UE el liderazgo no sabemos de quién es y en España…, el PP gobierna porque el PSOE no eligió un líder sino una cara bonita que en teoría no haría daño a ninguna de las facciones internas en lucha fratricida (¡¡teoría y práctica!!).

Lo que más me inquieta es la tercera opción, cuando veo que en la juventud de hoy se reproducen los roles machistas contra las mujeres, cuando veo que se puede violar en grupo a una mujer en San Fermin y defenderlo, cuando veo que todavía existe el KuKuxKlan, cuando veo el fervor patriótico que se desata cada vez que alguien habla de Gibraltar (¿realmente nos importa de quién es?) o la Isla Perejil, cuando veo que nadie encauza el conflicto catalán porque ya va bien la bronca patria (eso ya lo vivimos en Euskadi) me preocupa que lo que realmente la sociedad quiera sean protolideres como Trump, como Marie Le Pen o como Adolf Hitler o Franco, me preocupa que la sociedad -educada, formada y conectada- busque salvajes del Far West que digan lo que quieren oír y luego hagan “lo que les salga de las pelotas”.

Me preocupa luchar por una cultura avanzada, igualitaria y de conocimiento y que sea luego tan fácil “arrastrar a las masas” a base de bestialismo, sexismo e imbecilidad, Si esto es así en breve habrá una ola igual en Europa; Francia y Alemania están a punto.

Me preocupa la actitud que percibo en la sociedad de tomar decisiones sin querer pensar en las consecuencias que tienen o pueden tener.

No creo que US construya el muro con México, ni que expulse a los inmigrantes pues los necesita, ni que ponga aranceles a China que tiene la mayoría de sus bonos, tampoco creo que “meta a Hillary en la carcel”. Lo que si creo es que la “asociación nacional del rifle” y el KKK estarán felices, venderán más armas y se producirán unas cuantas masacres en los colegios matando niños en la pelea por un chicle.
Lo que nos espera es que se refuercen personajes como Putin, Al Asad y Erdogan así como países como Israel.

De todas formas hay que mantener el ánimo, la lucha y el esfuerzo por un mundo mejor que sin duda hemos de lograr. Ahora toca evitar que también nosotros caigamos en el populismo barato de consecuencias imprevistas.

Santiago Barba Vera, noviembre 2016

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Patria…(de Fernando Aramburu)

El silencio cómplice de una sociedad enferma. El silencio para no opinar.

El silencio complaciente de los políticos que miraban a otro lado.

El silencio elocuente de los ciudadanos que decían “algo habrá hecho” o “eso no va conmigo” para crearse un respaldo moral.

La participación de parte de la Iglesia con el silencio del resto.

El ruido del Obispo que sabía y entendía.

La presión de una sociedad rural que empujaba a sus miembros al gregarismo salvaje para entrar en ETA.

La presión de una sociedad urbana acomplejada con “no llevar la contraria, no significarse y no arriesgarse”.

Las conversaciones entre amigos, compañeros o vecinos que esquivaban los asuntos sobre terrorismo, extorsion y amenazas.

Patria es un gran libro que describe magistralmente lo que hemos vivido en Euskadi durante 40 años (lo seguimos viviendo?). La presión que había en las calles para no ver, para no hablar, para mirar a otro lado.

A finales del siglo XX hasta la policia interrogaba a testigos de atentados lejos de las vigiladas comisarías para evitar indiscreciones.

Todos sabíamos que para pagar o gestionar el impuesto revolucionario lo mejor era ir a hablar con el Párroco de S.Vicente.

Todos sabíamos que en las “Herrikos” se manejaba el cotarro de cócteles molotov, extorsion, y mucho más.

Todos mirábamos a otro lado, esquivábamos a “los contrarios”, callábamos, sabíamos y esperábamos que acabará pronto.

Patria no es un libro agradable, es más bien un reflejo de lo que hemos vivido. Es el reflejo de una época en que los políticos no iban a los funerales, las víctimas eran ninguneadas hasta por los ideológicamente próximos, los familiares de los asesinados, extorsionados o amenazados no tenían más opción que callar y sufrir en silencio, o marcharse.

Recuerdo las bombas a Iberdrola, que pararon cuando decidió patrocinar la trainera de S.Juan, a “la Tigresa” en el instituto cuando ya apuntaba maneras, asesinatos más y menos cercanos, y cuando no aparcábamos detrás de coches franceses “por si acaso los quemaban”, la época en que los pagos del llamado impuesto revolucionario eran deducibles en el impuesto de sociedades.

Afortunadamente es una época pasada, pero no conviene olvidar ni alterar el relato de los que obligaron a una sociedad a vivir bajo el terror mafioso. Por eso creo que “Patria” debería ser de obligada lectura.  en Euskadi desde luego pero también en el resto de España.
Santiago Barba

Octubre 2016

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Constitución, fiesta,  pandereta y … a votar!

El 6 de diciembre, en tres meses, se celebrará el día de la Constitución Española. Día festivo, con desfile y besamanos incluidos.
Ese día, si nadie lo remedia -y no tiene pinta que vayan a hacerlo-, estaremos a pocos días de votar, para lo mismo, por tercera vez en un año.

  • En una situación en que la panda de políticos que hemos elegido (de los que se han presentado) tras un año de trabajo (?) no han sido capaces de hacer lo primero que deben; elegir un presidente.
  • En una situación con un Rey que ni arbitra (como dice la constitución) ni padece, pero que vaga tranquilo por el Mediterráneo.
  • En una situación en que los partidos políticos se empeñan en que los que hemos votado mal hemos sido los ciudadanos y por tanto tenemos que votar de nuevo hasta acertar con lo que ellos quieren…

¿Tiene sentido celebrar la fiesta de una constitución que ni ellos cumplen, ni cambian, ni les importa?

¿No sería más lógico cancelar la fiesta y dedicar el día a reflexionar -al estilo 2016- por qué no somos capaces ni de pactar ni de hablar?

Por cierto, a los ciudadanos tres campañas y votaciones nos cuestan el triple que una, pero los partidos ingresan el triple de lo que debieran en “pago por voto” …, tal vez sea ese uno de los motivos para hacernos votar, votar y votar.
Santiago Barba Vera

Septiembre 2016

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Las bicicletas son para el verano

En este verano 2016 con Donostia convertida en un hervidero de gente, afortunadamente plagado de lenguas diferentes, quiero hacer algunas reflexiones variopintas sobre la realidad turística que hoy nos rodea.

– Con una Euskadi en paz comenzamos a ver y percibir lo que el turismo puede aportar al PIB y a la generación de empleo. Una pena que esto no se hubiera descubierto hace 25 años y con 900 muertos menos.

– Para Gipuzkoa no queremos un modelo turístico de sol y playa, de “balconing” y sangría. Para lograrlo hay que vertebrar el territorio, extender el turismo al interior, imaginar un futuro y, además, construirlo. Algunas de las infraestructuras que lo hacen posible no cuentan con el apoyo suficiente; la pista del aeropuerto donostiarra se va a recortar (?) porque nadie defiende que se alargue y en pocos años será un “muerto volante”, el mejor espacio turístico cultural europeo, el que todo Europa querría tener, Chillida-Leku, es denostado por la administración por “caro”, el TAV llegara o no… y la conversión parcial del puerto de Pasajes en el puerto deportivo de Gipuzkoa sigue esperando a mejores mareas.

– Si apostamos por un turismo cultural, de calidad y con recursos no podemos vivir solo de “pintxos”, de “lo viejo” y “el marco incomparable”, hay que fomentar nuevos hoteles de, al menos, 4 estrellas en Donostia y fuera de Donostia. Los dos edificios “clave” para ello en la ciudad están, el uno infrautilizado por el Gobierno Vasco frente a la Bahía, y el otro cayéndose a pedazos en su y nuestra propia incapacidad de decidir qué hacer.

– Las rutas interiores de la espiritualidad (Aranzazu, Loyola), tienen un magnífico potencial que ahora empieza a descubrirse.

– Las rutas y pueblos donde vivieron y anduvieron los grandes marinos que dieron gloria a la navegación, a los astilleros y a la aventura de ultramar se topan con el inconveniente de “que esos marinos sirvieron a La Corona”, lo que con cortedad de miras hace que se pierdan oportunidades culturales y de celebraciones que un político inglés (o Gales o de dónde sea) nunca hubiera perdido.

– Está por descubrir el “turismo industrial”, sector de gran potencia sobre el que algún día hablaremos…

Santiago Barba Vera

Agosto 2016

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El inquietante sonido de las burbujas…

 El inquietante sonido de las burbujas, la música sinfónica y el jazz. Reflexiones que hablan de sonidos, de acción y reacción, de estrategias para avanzar y llegar…. Al hilo del Jazzaldia Donostiarra 

El sonido de las burbujas

Cuando dejamos aire en libertad, en el fondo del mar, se crean burbujas que ascienden, que se dirigen a su objetivo aunque no saben dónde está, unas son más grandes otras más pequeñas, siguen a la primera pero adaptan sus caminos, se juntan se separan, se adelantan o se atrasan. En su ascenso producen sonidos armoniosos, sonidos inquietantes de evolución y acción, sonidos que la fauna marina oye e intenta atrapar. Cuando llegan a su objetivo, las burbujas se convierten en aire, aire que avanza y sigue en constante evolución y sonido.

La orquesta sinfónica

La orquesta sinfónica tiene un sonido especial, tremendamente armonioso. Cada miembro de la orquesta sabe desde el momento en que sube al escenario -y desde antes de hacerlo- qué tiene que hacer, cuando y cómo va a sonar. El violín toca cuando el director lo indica, ni siquiera debe escuchar al resto de músicos, hace lo que debe cuando debe. La creatividad de la orquesta se encuentra limitada a lo que el director decida; arreglos, variaciones.., él las decide, las estudia y si es preciso las integra, nadie más tiene capacidad de crear, de alterar, de intentar otro camino. 

La estética de la orquesta es la que se espera, “la que debe ser”, incluso los adornos florales del escenario son sobrios y sin estridencias. 

El público que acude al concierto sabe lo que va a encontrar, que autor, que obra, que arreglos, no espera otra cosa que oír aquello a lo que ha ido.

La orquesta sinfónica se adapta a la partitura establecida, no al público que hoy le escucha, como mucho el público se adapta y acepta la partitura y sus arreglos.

La sinfónica es la música militar, la del gran ejército que avanza sin piedad hacia el objetivo marcado, sin importar nada ni nadie, con la estrategia napoleonica y su visión anticuada del mundo moderno.

 

La línea recta es el símbolo que identifica a una orquesta sinfónica. 

La Banda de Jazz

Una banda de Jazz tiene un sonido especial, tremendamente armonioso. Cada miembro sabe hacia dónde quiere ir, pero no por donde. Desde el momento en que suben al escenario saben que van a tocar lo que el corazón les diga, en función de cómo lo hagan los otros miembros de la banda, todos en la misma dirección pero muchas veces por caminos inescrutables. Hay un líder de la banda pero no hay un director, la creatividad está en cada uno de los miembros y en cada una de las actuaciones, incluso en cada ambiente en que discurre la actuación. El músico toca su instrumento pero debe oír y escuchar lo que el resto están interpretando para que el resultado sea armonioso y les conduzca en la dirección marcada, puede tocar o no, incluso puede tocar otro instrumento si eso ayuda a avanzar hacia dónde la banda quiere ir.

La estética de la orquesta es o no es la que se espera; unas veces de uniforme y otras no, unas veces tocan en un palacio de congresos y otras en un bar de carretera.

El público que acude a un concierto de Jazz sabe lo que quiere, quiere emoción, quiere variaciones, quiere un concierto diferente al del año pasado.

La banda de jazz se adapta al público que hoy le escucha, al ambiente cálido o frío en el que toca, no a una partitura que muchas veces no utiliza.

El músico de jazz debe sentir al público, ha de interpretar las señales para darle lo que espera y sober todo superar lo que busca. 

El Jazz es la música del ejército guerrillero capaz de meterse en recovecos inesperados y encontrar una salida por delante del gran ejército, una salida que emocione al público que hoy le escucha, que no es el público de ayer, pero tampoco el de mañana.

La línea sinoidal es el símbolo de la banda de Jazz
Cómo adaptar estos tres conceptos; las burbujas, la sinfónica y el jazz al mundo de la gestión es un apasionante desafío sobre el que la reflexión continuará…
Santiago Barba.julio 2016.

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Jugando con fuego, reflexiones sobre el Brexit

Los abuelos han arruinado el futuro de sus nietos” esta frase de M.Robinson resume muy bien lo ocurrido en UK en un decepcionante referéndum sobre seguir o no en la UE. 

Cuando los ciudadanos elegimos gobernantes lo hacemos para que gobiernen, gestionen el país y tomen la iniciativa.

Cuando un líder es mediocre y no se atreve a decidir; pregunta a la gente “a ver qué quiere”, y luego sale lo que sale…

En este tipo de cuestiones, la gente votamos con el corazón y en gran parte de los casos sin conocer las implicaciones del voto.

El referéndum pro salida ha estado liderado por un tipo que se dedica a “visitar los escenarios de la Primera Guerra Mundial”, vamos que está fuera de este mundo

Ahora UK debe elegir un nuevo parlamento que negocie la salida, que pasa si la mayoría de ese parlamento es favorable a quedarse?
El problema ahora es que se da alas a movimientos radicales, desde Podemos a Le Pen lo fácil es pedir salir de la UE para que “milagrosamente se nos solucionen los problemas”

Espero que la salida de UK sirva para hacer “más Europa”, una Europa Federal con un parlamento real (no un cementerio de elefantes), con un presidente real (no uno virtual como el actual), necesitamos una Europa con liderazgo, con capacidad de decisión, con voluntad de avanzar

Una Europa real, al estilo de los EEUU, con estados culturalmente fuertes pero económicamente gestionados de otra manera, no podemos seguir manteniendo una jaula de grillos o de pavos reales

El problema es que Europa tiene países gobernados por gente gris, que elige gente todavía más gris para gobernar Europa (quien conoce a Van Rompuu?) es difícil pero…, en nuestras manos está.

La solución no es salir sino construir

Santiago Barba 24/06/2016

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