De la aeronáutica a la economía circular

Hace ya 30 años, un grupo de personas tuvo una visión, supo intuir que al final del túnel de la crisis de los 80 las industrias aeronáutica y eólica podrían ser, tal vez, en el futuro, industrias generadoras de empleo, de riqueza, de oportunidades de negocio.

No sin riesgo, con esa visión, con el apoyo del Gobierno Vasco y con grandes equipos gestores con ideas de futuro, se creó una industria que, hoy sabemos, ha sido capaz de innovar, de reaccionar, de crear 3.000 empleos y de ser referencia mundial de lo que la industria vasca puede ser. ITP o Gamesa han sido y siguen siendo las joyas industriales de Euskadi, pero no son las únicas

Salvando muchas diferencias, hoy algunos hemos apostado por ver luz al final de la crisis actual, por tener una nueva visión, hoy intuimos que la economía circular, el reciclaje, la energía y el medio ambiente son, y pueden ser, los sectores de futuro, generadores de empleo, de riqueza y de oportunidades de negocio y desarrollo. 

Por eso apostamos,  invertimos y creamos  empleo industrial de calidad en una Euskadi que necesita nuevos sectores que traccionen la economía, que necesita equipos y personas que arriesguen, que se atrevan, que tengan visión y que sean capaces de poner iniciativas en marcha aunque el entorno no ayude, no apoye y no entienda.

Hemos aceptado el reto y el riesgo con mucho menos apoyo, lo vamos a llevar a cabo y muchos de los que ahora nos miran raro, muchos de los que ven exceso de riesgo, dentro de unos años -no me cabe duda- dirán; “estuvimos con ellos desde el inicio“.

Todos los comienzos son complicados, arriesgados y duros a la par que ilusionantes. Creo que estamos en un momento similar al de la ITP o Gamesa de fin de los 80, y también creo que dentro de 15 años seremos una gran referencia industrial, de innovación, de desarrollo y de la osadía de Euskadi y sus personas en el mundo.

Santiago Barba Vera

Marzo 2017

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Porvenir…

Os adjunto un artículo de Santiago Niño Becerra que me ha parecido de triste interés.
Es la política del “riesgo cero”, del “yo no lo veo” que tan bien aplica la banca, o la del Unamuniano “que inventen ellos”, pero también el resultado de un sistema en que se prima la seguridad sobre el riesgo.

Menos mal que hay muchas empresas y personas con la mente abierta, dispuestos a probar, experimentar y encontrar nuevos productos y servicios.

Porvenir

Santiago Niño Becerra – Martes, 07 de Marzo.

Hace unos días recibí un mail.

“Hace un año creo que estuvimos hablando de toda esta revolución en la que estamos inmersos y que se denomina Industria 4.0. En este año seguimos viendo cómo van evolucionando los temas. Como creo te comenté trabajo en un Centro Tecnológico, se llama (nombre). Alineado con la innovación te voy a contar una anécdota que me ocurrió a mí, es decir esto no es una historia que me han contado, es una cosa que he vivido.

Resulta que nuestro trabajo consiste en estar continuamente transfiriendo tecnología hacia las empresas para que cada vez el tejido industrial sea más competitivo. Por lo que viajamos mucho como “perros sabuesos” buscando soluciones entre diferentes proveedores y vemos cómo podemos aplicarlo en nuestra cartera de clientes. En una de mis visitas a un país del este de Europa, (donde hay buenos científicos), encontré un material que en principio tenía unas propiedades superiores a los que usamos habitualmente en la parte occidental.

Acordé con el laboratorio que iba a testear el material en condiciones reales (en alguno de mis clientes) y que ya hablaríamos en función de los resultados. Aquí comienza la anécdota. Tras acuerdos de confidencialidad y propiedad compré 4000 euros de material, el precio era competitivo.

De vuelta a España, me fui a un (utilizador de materiales de esa tipología), con él que ya trabajaba. Le hablé del material, le conté lo que yo esperaba y le propuse hacer una prueba en su máquina. Le propuse cubrir los costes de la prueba al 50% entre ambos. Es decir yo le ponía el material y el fabricaba la herramienta. Contestación del CEO: “no me veo con fuerza de proponer al consejo gastar 4000 euros en una prueba de este tipo”. Ten en cuenta que la empresa andará por los 20 millones de euros de facturación.

Como soy un tipo muy optimista me fui a otro cliente. Este también (del mismo tipo) pero en este caso la facturación se triplica respecto del anterior para que el “impacto” del coste de la prueba no les frenara. Contestación (prepárate que este es fuerte): ‘Yo en estas cosas no creo’.

Tras pensarlo, me fui a otro competencia de los dos anteriores pero esta vez en Alemania. Y les hice la misma propuesta. Contestación: A los 20 minutos de enviarles el e-mail. “Ok, no hay problema. Vamos a probar ese material. Solo te pedimos una condición. Si este material funciona y la mejora es sustancial queremos exclusividad de uso en nuestro sector por 3 años, es decir nuestros competidores no tendrán acceso a este material por tres años”.

Esta historia me viene muchas veces a la cabeza, y no tengo respuesta a la pregunta, ¿Dónde está la diferencia?, mismo sector, mismos procesos……la única diferencia es el país de origen. Por lo que debe haber algo cultural o educacional que hace que no funcionemos. Y sean otros lo que se aprovechan de ciertos desarrollos. Y aquí es donde nuevamente te muestro mi preocupación por la oportunidad que podemos dejar pasar alrededor de la Industria 4.0. Las empresas no están listas para acometer los procesos que se vienen encima”.

Mi respuesta fue:

“Confidencia por confidencia. (Y lo mío es más gordo y también lo viví). Hace años, es decir, no es de ayer, un director de control de calidad de una compañía industrial española líder nacional en su sector me dijo: ‘Cualquier inversión que proponga hacer en mi laboratorio, sea cual sea el importe, he de demostrar que podrá ser amortizada en seis meses’.

España no está en la liga que Ud. apunta. Es un mix de falta de recursos, miedo a equivocarse, falta de horizonte, … Hace un par de años, una alumna muy buena, unos días antes de graduarse, me dijo: ‘El turismo, no nos engañemos, esa es la posibilidad de España, cualquier otra cosa es utopía’”.

Me respondió:

“En innovación hoy en día retornos de inversión menores a un año son el pan nuestro de cada día. A mis clientes siempre les digo: “Imagina que yo tuviera algo impresionante que impactará brutalmente en tu negocio y con retorno de inversión inferior al año, … No se llamaría proyecto de innovación, se llamaría startup que amenazaría seriamente la supervivencia de tu negocio, así que ten cuidado con lo que deseas”.

Por eso insisto, es vital un sistema educativo y un cambio de valores radical. Y no veo a los que deben cambiar estos temas en sintonía… De esto hay que hablar si queremos que nuestras pensiones sean sostenibles. Yo no me resigno a que esto siga así, aunque nuestra peregrinación sea en el desierto”.

Le respondí:

“Pienso que, como apuntó Rifkin, hacia lo que vamos es hacia un 5% que genere el 100% del PIB y el resto renta básica, marihuana legal y mucho ocio casi gratis. Cualquier otra cosa no la veo sostenible”.

Y me repondió:

“Comparto tu visión, aunque hasta cierto punto soy un romántico y me quiero resignar”

Uds. mismos.

Santiago Barba Vera

Marzo 2017 

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Moda y economía circular…

Os dejo aquí un link a una experiencia singular. Un desfile de moda sostenible realizado en el interior de la fábrica de fibra reciclada de Eko-REC en Andoain
Una muestra de que unir sostenibilidad e industria no sólo es posible sino también deseable.

Una muestra también de la conversión de residuos en recursos 

http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/201702/04/sostenibilidad-estilo-desfilan-juntos-20170204005800-v.html

Santiago Barba Vera

Febrero 2017

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PISA, pisando callos o abriendo ojos

December 9, 2016 3 comments

He leído lo que la prensa publica sobre el informe PISA, la dramática caída del nivel formativo en Euskadi y algunas de las interpretaciones realizadas.

Lo primero que me llama la atención es que parece que más que caer duele caer más que España. ¿De verdad es esa la que debe ser nuestra comparación?

Los datos son malos sin paliativos y como padre y ciudadano me surgen algunas reflexiones.

A propósito de la comprensión lectora hace años que vemos que el nivel de lo que se escribe (en curriculums, mails, cartas, informes, presentaciones y hasta artículos de prensa…) muestra un infantilismo cada vez mayor, una preocupación por escribir sin comprometerse, sin responsabilizarse y también sin importar la ortografía y, no digamos, la gramática.

Hoy en dia muchos jóvenes muy formados son incapaces de escribir un informe como debe ser, con exposición, conclusiones, propuestas y riesgo. Si les reprochas que un informe no es un mero relato, se frustran.

Un amigo Juez me comentaba hace poco lo “difícil que parece algo tan simple cómo que se respete la norma de sujeto verbo y predicado, incluso en documentos jurídicos”.

En un país en que los ciudadanos han pasado a ser la ciudadanía, los niños la infancia, los profesores el profesorado y los alumnos el alumnado, hemos logrado por medio de la palabra eliminar la responsabilidad de las acciones personales diluyéndolas en el inconsciente colectivo. Vivimos en un entorno donde se fomenta la bronca, el titular, los 140 caracteres, en ningún caso el debate, la reflexión o el contraste sosegado de ideas. La simplicidad de los mensajes es lo que se lleva, también en lo político y por eso triunfan los populismos. ¿Cómo vamos a conseguir así que la comprensión lectora sea buena?

Llevamos años igualando por abajo, evitando que el que no llega se frustre, promocionando la mediocridad. El sistema educativo, pero sobre todo el social, ha permitido que los profesores carezcan de autoridad, no puedan castigar, dentro de poco ni mandar deberes y encima tengan que aguantar a los padres pedir explicaciones cuando se reprende a un hijo o se le dice que no puede tener el teléfono encendido en clase. Hemos reducido la función de los profesores a meros “funcionarios educativos”, encordetados en muchos colegios por lo que dicte el político de turno, sin ninguna autonomía. Los profesores deberían ser nuestros representantes en el aula, los que nos ayuden a educar y hacer crecer a nuestros hijos, deberían tener mucha autonomía para formar y para crear incentivos en los alumnos. Ahora empezamos a recoger los frutos de lo que hemos creado.

En las empresas vemos que el espíritu del esfuerzo personal, del trabajo, de labrarse la vida y de levantarse después de caerse lo tienen los trabajadores mayores de 50 (esos que tan alegremente prejubilamos), pero carecen de él muchos de los menores de 30 que no valoran ni el esfuerzo ni el trabajo, porque no les hemos educado para ello. Sin embargo son treméndamente sensibles a que se les diga que lo que han hecho está mal hecho (tanto tiempo oyendo “puede mejorar” va haciendo mella en el espíritu).

No creo que el problema sea solo de recortes, ni del tamaño de la muestra. Creo que lo que hemos de hacer es llamar a las cosas por su nombre, si queremos una sociedad emprendedora, innovadora y trabajadora hemos de contar con un sistema educativo que fomente el esfuerzo, la iniciativa, la curiosidad, el riesgo.., para ello hemos de mirar lo que hacen otras sociedades, sociedades que no permiten que un profesor sea ninguneado por los padres y los hijos y despojado de autoridad por el sistema, sociedades más preocupadas por la investigación, la lectura, el debate y la iniciativa que por el desmantelamiento lingüístico y los perfiles idiomáticos; perfiles que en Euskadi preocupan más que la física o la ciencia.

Una última consideración tiene que ver con el “ombliguismo social”, estamos convencidos de ser los más emprendedores, los que mejor vivimos, los que más turismo de calidad generamos y nos olvidamos de una norma básica que consiste en no sentirse nunca satisfecho con lo que tenemos, luchar por metas mejores y crecer para lograrlas.

La responsabilidad de estos resultados es de todos, de los que permitimos que no se debata, de los que no debatimos, de los que nos sentimos satisfechos y de los que no permitimos que nuestros hijos se frustren aunque les hagamos vivir en una burbuja de falsa felicidad, de los que permitimos que el ser políticamente correctos mate la iniciativa y la voluntad de esforzarse.

Si el bajonazo de PISA sirve para que comencemos a mirar al frente y construir entre todos, bienvenido sea.
Santiago Barba Vera

Diciembre 2016

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El Papa y el Califa

December 7, 2016 1 comment

Hay hoy en día una lucha feroz entre dos modelos sociales diferentes, el de raíz grecorromana y origen fundamentalmente cristiano y el de raíz musulmana y medieval. Les llamaremos para simplificar el Papado y el Califato.

Es esta una reflexión sobre modelos culturales, no sólo religiosos, una reflexión para un mundo de trincheras.
El Papado es un modelo jerarquizado en el que las decisiones, certezas y acciones parten de la cabeza, un modelo en el que no se puede disentir, un modelo pensado para el siglo X, un modelo en el que los escalones inferiores “no piensan” sino que ejecutan. Al Papado se le rompen las costuras porque sus “clientes” han adaptado su forma de vida a la modernidad mientras él sigue anclado en una organización anticuada y superada.

En muchos aspectos la sociedad occidental avanza por el Siglo XXI mientras la política se encuentra en el XX y la religión en el XIX. Es indudable que la estructura social, política, de partidos, de empresas y de sindicatos tiene muy interiorizados estos valores, formas y costumbres.

El Califato comparte mucha de su forma jerarquizada con el Papado, pero ha sabido ver que la organización en red es ahora más ágil para sus objetivos, establece la dirección hacia la que ir pero sus células autónomas se coordinan entre sí o avanzan solas, los escalones piensan y ejecutan lo que entienden más correcto sin esperar la orden, con iniciativa y bajo su responsabilidad. La visión de la tierra prometida es más poderosa para avanzar que la disposición del lider. Al califato se le rompen las costuras porque pretende un control a ultranza de la sociedad, que esta no avance, mientras él mismo usa medios de comunicación avanzados. Sus “clientes” aceptan porque no pueden oponerse, porque no tienen libertad, pero indudablemente es un mundo en ebullición que puede estallar en cualquier momento.

Hoy en día ya no es sostenible una jerarquía rígida, infalible e impermeable
. Tampoco es sostenible perseguir unos objetivos injustos (no sostenibles) aunque estos puedan lograrse.

Una organización en red, celular, es ahora más eficiente, aunque más compleja de explicar, si la dotamos de modos adecuados y los objetivos se establecen en la dirección adecuada.

El terrorismo islamico hace lo que el cristianismo hacia en las cruzadas pero tiene éxito porque ha sabido adaptar sus estructuras ancestrales a lo que el mundo es hoy: información, Imagen, sobrexposición, falta de seguridad, miedo, corrección política… Mantiene su esencia medieval y su dominio de la población por el temor a la muerte pero trabaja también con un modelo del S.XXI y se aprovecha de las debilidades de su enemigo. Combina de manera hábil los siglos X y XXI

Uno de los grandes errores del catolicismo ha sido históricamente fomentar un férreo control de la información; no se fomentaba la lectura de la Biblia sino que se dejaba el conocimiento a la transmisión directa del “pastor” por el peligro de que “las ovejas” aprendieran o interpretaran cosas diferentes a la versión oficial.
Esa filosofía católica ha movido nuestro mundo y la forma de ver la empresa durante mucho tiempo, sigue presente en muchas empresas y personas; no cambiar lo que funciona aunque eso chirríe con la realidad y la actualidad es tristemente la base cultural de la Europa occidental.

En una filosofía acostumbrada a tener líderes Infalibles, la concepción de la culpa, la externalización de responsabilidades y la exoneración por la confesión están íntimamente ligadas a la aversión al riesgo, a no ir un paso más allá de lo políticamente correcto hasta estar seguros que saldrá bien o que será aceptado.

Otro gran error ha sido no saber ver lo que viene, no moverse para adaptarse y esperar a que el mundo “vuelva a su ser”; pues no, el mundo avanza, cambia y ya no volverá a ser lo que fue. Será mejor, o será peor pero seguro que será diferente.

En el modelo europeo -también en el modelo político- el miedo a perder lo que tenemos es, curiosamente, mucho mayor y más paralizante que el riesgo de lograr lo que queremos
. Pasamos media vida lamentando lo que no hemos logrado pero a la vez gastamos muy poco tiempo pensando lo que podemos obtener.

El miedo a decir algo inconveniente en una sociedad que todo lo retransmite paraliza tanto la acción que, muchas veces, la hace imposible.

Si queremos ganar la partida hemos de cambiar, hemos de construir el SXXI, con una transparente sociedad de la información, pero sobre todo hemos de perder el miedo, perder el miedo a equivocarnos, a desagradar, a ser incorrectos, a actuar.

Solo desde la búsqueda constante de nuevos paradigmas, con el apoyo de nuevos modelos de organización y sobre todo con grandes dosis de esfuerzo e iniciativa personales seremos capaces de generar el cambio que necesitamos.
Santiago Barba Vera

Diciembre 2016

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Los robots cotizantes y la carabina de Ambrosio

El lider de un sindicato español ha planteado -sin arrugarse- que las empresas coticen por los robots que han desplazado a los trabajadores de las cadenas de producción. Plantéa que las empresas que han reducido empleo como consecuencia de los avances tecnológicos paguen las correspondientes cuotas por los empleados electrónicos de sus centros. Y eso para arreglar el problema de las pensiones…

Analicemos el sinsentido con una pizca de sentido;

– Si en la cadena de montaje se han sustituido 3 personas por un robot; que cotice el robot (sólo 1 o por 3?)

– Si el servicio de mensajería interna ha sido sustituido por el mail; que cotice el mail.

– Si la grúa ha sustituido a los constructores de rampas para elevar piedras al piso superior; que cotice la grúa.

– Si el ordenador ha sustituido a la secretaria o la taquígrafa; que cotice el ordenador.

– Si el autobús urbano ha sustituido a los chóferes de la empresa; que cotice el autobús.

– Si la máquina de café ha sustituido a la camarera que lo hacía; que cotice la cafetera.

– Si los contenedores han sustituido a los barrenderos; que coticen los contenedores.

– Si los CDs han sustituido a las orquesta, o la TV ha sustituido a los juglares, o si el tractor ha sustituido a los agricultores o si la carabina de Ambrosio sustituyó a los cazadores con flechas; pues que coticen…

La verdad es increíble leer determinadas cosas y pensar que hay personas que se las toman en serio sin ser 28 de diciembre.

Las pensiones tal como están en este momento no son sostenibles y ese problema hay que afrontarlo con seriedad sin ocurrencias que dejen claro que quien las hace no le ha dedicado dos minutos al asunto.
Santiago Barba Vera

Noviembre 2016

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Trump, sexo droga y rock&roll

La victoria de Donald Trump, un personaje misógino, racista, sexista y sin ideología me sugiere tres preguntas inquietantes;

– ¿Es la respuesta a a un descontento social más amplio del conocido?

– ¿Es el resultado de la falta de liderazgo en uno y otro lado de la política?

– ¿Es el reflejo de lo que la gente busca en una sociedad así educada?

Reconozco que las mismas preguntas me surgen cuando pienso en el Brexit, en el “no” a La Paz en Colombia o en la deriva de la pelea Cataluña-Resto de España.

La respuesta a cualquiera de las cuestiones es inquietante y refleja la sociedad que somos, tanto los norteamericanos como nosotros.

Entiendo que los ciudadanos estén descontentos con una clase política que disfraza la verdad, que miente, que roba y que no genera esperanza y si burocracia, pero no hasta el extremo de permitir que gente como Trump, Le Pen o Farage lideren su futuro.

Es cierto que las últimas elecciones se han perdido más que ganado; en UK Cameron no fue capaz de vender el atractivo de mantenerse en la UE, en Colombia no fueron capaces de explicar por qué una sociedad en paz es mejor que una en guerra (de hecho me temo que si en España se hiciera un referéndum para cerrar la etapa ETA el resultado también sería negativo), en US Hillary Clinton -una mujer a la que su marido le puso los cuernos hasta en el Despacho Oval y se quedó junto a él solo por lograr más poder en lugar de mandarlo donde debía- no ha sido tampoco capaz de ilusionar a capas de población directamente amenazadas por Trump (¿por que?), en Cataluña no creo que nadie considere seriamente a Más o a Puigdemont como líderes reales, en la UE el liderazgo no sabemos de quién es y en España…, el PP gobierna porque el PSOE no eligió un líder sino una cara bonita que en teoría no haría daño a ninguna de las facciones internas en lucha fratricida (¡¡teoría y práctica!!).

Lo que más me inquieta es la tercera opción, cuando veo que en la juventud de hoy se reproducen los roles machistas contra las mujeres, cuando veo que se puede violar en grupo a una mujer en San Fermin y defenderlo, cuando veo que todavía existe el KuKuxKlan, cuando veo el fervor patriótico que se desata cada vez que alguien habla de Gibraltar (¿realmente nos importa de quién es?) o la Isla Perejil, cuando veo que nadie encauza el conflicto catalán porque ya va bien la bronca patria (eso ya lo vivimos en Euskadi) me preocupa que lo que realmente la sociedad quiera sean protolideres como Trump, como Marie Le Pen o como Adolf Hitler o Franco, me preocupa que la sociedad -educada, formada y conectada- busque salvajes del Far West que digan lo que quieren oír y luego hagan “lo que les salga de las pelotas”.

Me preocupa luchar por una cultura avanzada, igualitaria y de conocimiento y que sea luego tan fácil “arrastrar a las masas” a base de bestialismo, sexismo e imbecilidad, Si esto es así en breve habrá una ola igual en Europa; Francia y Alemania están a punto.

Me preocupa la actitud que percibo en la sociedad de tomar decisiones sin querer pensar en las consecuencias que tienen o pueden tener.

No creo que US construya el muro con México, ni que expulse a los inmigrantes pues los necesita, ni que ponga aranceles a China que tiene la mayoría de sus bonos, tampoco creo que “meta a Hillary en la carcel”. Lo que si creo es que la “asociación nacional del rifle” y el KKK estarán felices, venderán más armas y se producirán unas cuantas masacres en los colegios matando niños en la pelea por un chicle.
Lo que nos espera es que se refuercen personajes como Putin, Al Asad y Erdogan así como países como Israel.

De todas formas hay que mantener el ánimo, la lucha y el esfuerzo por un mundo mejor que sin duda hemos de lograr. Ahora toca evitar que también nosotros caigamos en el populismo barato de consecuencias imprevistas.

Santiago Barba Vera, noviembre 2016

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