Del concierto y el cupo, 40 años para otros 40

En 1980, época dura e incierta en España, el Gobierno Vasco y el Central avanzaban con la negociación del sistema de Concierto Económico (herramienta histórica) y Cupo. En verano de ese año, con el apoyo de Pedro Luís Uriarte (G.Vasco), el gobierno español ofreció a la Generalitat pactar para Cataluña un sistema similar al Vasco. El negociador de la Generalitat (Ramon Trías Fargas), tras consultar con Jordi Pujol, declinó el ofrecimiento.

¿Por qué no quiso entonces la Generalitat un sistema como el Vasco?, había varias razones pero una de ellas de mucho peso; sería necesario recaudar lo que hiciera falta sabiendo que no se podría recurrir al Estado si no se llegaba a los objetivos necesarios. Aceptar el sistema implicaba riesgos, implicaba lograr el compromiso de los ciudadanos y de la propia administración para lograr los objetivos, con responsabilidad, imaginación y flexibilidad.

El concierto y el cupo implican lo que hoy se conoce como “Salir de la zona de confort”.

Ha pasado mucho tiempo de aquella historia, en Euskadi el sistema funciona bien -aunque creo que hace demasiado “seguidismo” de la fiscalidad estatal- se basa en el cumplimiento de compromisos; apoyar a la administración y al ciudadano. En definitiva se basa, entre otras muchas cosas, en lo que aquí llamamos “Palabra de Vasco”, la palabra unida inexorablemente al esfuerzo y al gusto por el trabajo bien hecho.

Casi 40 años después, los problemas de España y Cataluña serían mucho menores si entonces los negociadores de la Generalitat hubieran asumido el riesgo, bajo visto ahora, de que una operación como esta saliera mal. Como no podemos ir para atrás, habrá que buscar otras soluciones, también con imaginación y negociación.

Hoy en día una de las razones por las que en Euskadi el paro es más bajo y la renta es mayor está en la confianza de las personas para crear empleo, industria y empleo, en la confianza de saber que cuando decimos que vamos a hacer algo, todos movemos lo que haga falta, llegamos a acuerdos -muchas veces sorprendentes- pero siempre con cintura para lograr el objetivo o aproximarnos a él.

Cuando aquí decimos que “tenemos un acuerdo” lo tenemos, esté firmado o no. Evitamos judicializar temas, para buscar el acuerdo, en lugar de llenar los juzgados de temas irrelevantes para que el juez nos dé o nos quite la razón.

En mis años de trabajo, he visto más acuerdos entre opiniones diferentes, entre intereses económicos diferentes, pactados en torno a una “Txuleta” y un Besugo que en un despacho de abogados.

No somos ni mucho menos perfectos, tampoco mejores o peores, pero eso sí somos más de la doctrina de Blas de Lezo; aferrarse a un ideal y seguirlo hasta lograrlo, que de la de Santo Tomas de esperar y ver para creer. En cualquier caso consideramos un compromiso cuando nos damos la mano y no cuando el juez nos obliga.

Todo esto no es la panacea pero si es una forma de hacer, más o menos buena, más o menos sólida. El conocimiento de esta historia ayuda a entender mucho de lo que pasa hoy en día. La flexibilidad de todos, el compromiso de todos, la confianza mutua a pesar de los errores del pasado es lo que nos hace y hará avanzar.

Esta historia, este punto de vista, podría servir para desatascar la situación en la que nos encontramos en el pais pero para ello es necesario que los diferentes agentes sean flexibles, entiendan al diferente o al contrario, se pongan en su piel y muestren flexibilidad para ayudarle y ayudarse a avanzar.

Para que el concierto sobreviva y sirva de modelo para avanzar en soluciones, es también necesario recuperar el esfuerzo y el compromiso como claves de la vida, el trabajo y la mejora continua.

Septiembre 2018

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El Concierto Económico, los cupones de la ONCE y el esfuerzo colectivo

El irresuelto esperpento catalano-castellano, la incapacidad para definir un modelo de gestión autonómica y su consiguiente financiación para la mayoría de las Comunidades Autónomas del Estado, y un inquietante desconocimiento de la realidad han abierto una interesada discusión en torno al modelo vasco de gestión y financiación, modelo basado en dos pilares legales que son la Constitución Española y el Concierto Económico.

España es un estado de derecho que transitó como pudo de la dictadura a la democracia y al que las tensiones internas obligaron a crear 17 Autonomías, mucho más de las previstas. La idea inicial era crear como comunidades autónomas las llamadas “nacionalidades históricas”; Cataluña, Pais Vasco más Navarra (con la disposición adicional) y Galicia. De entre esas, Cataluña descartó la oportunidad de tener un sistema de concierto similar al vasco por el riesgo de que saliera mal y a Galicia no se le ofreció. ¿Como se hubiera gestionado el resto del Estado?, no tengo ni idea pero supongo que como un país con ciertas asimetrías pero bastante centralizado.

Lo que ahora está sobre el tablero no es solamente el régimen de financiación de las diferentes comunidades autónomas, sino algo mucho más ambicioso como es la propia viabilidad de muchas de ellas. Primero debería estudiarse el modelo de Estado en esa parte para luego estudiar como se financia el mismo (o al menos deberían estudiarse ambas cosas a la vez).

El modelo del Concierto Económico es algo muy sencillo que se basa en gestionar y redistribuir la riqueza del país y su relación con el Estado. La base para gestionar la riqueza es crearla y este es probablemente uno de los puntos clave de la discusión. No es que Euskadi sea rica por el Concierto y el Cupo, es que es rica porque crea PIB, empleo y riqueza. Euskadi es sinónimo de industria, de esfuerzo, de compromiso, de colaboración y de solidaridad. Sobre esas bases se cimenta nuestra sociedad y esas bases son las que hacen que el Concierto funcione bien.

La presión fiscal es más alta en Euskadi que en el resto de España, el PIB es mayor porque hay más industria y menos desempleo, el modelo formativo, especialmente en la FP, es realmente un modelo, la renta percapita es también mayor y la preocupación de las instituciones por el mantenimiento y el avance de la industria son básicos. Ese es el entorno, imperfecto como todos pero adecuado, sostenible y en funcionamiento.

Del Concierto y los presupuestos sale el cupo, que es un cálculo técnico, complejo pero técnico, y que mucho me temo los detractores del Concierto tienen muy poco interés en aclarar. Es cómodo y facil de vender el llamarle “cuponazo”, pero el cuponazo solo existe en la ONCE y casi nunca toca.

Me parece muy llamativo y significativo que a la propuesta del Lehendakari de utilizar el concierto como modelo base para reestudiar la financiación autonómica, (no extrapolarlo sino usarlo de referencia), las reacciones en contra hayan sido tan rápidas y furibundas como los ataques contra el cupo; eso solo muestra desconocimiento y ganas de subirse al carro del lio y del “y tu peor que yo”.

Bueno, como resumen, hay que hacer pedagogía con lo que es el Concierto Económico, que si algo tiene de privilegio es la capacidad de recaudar, gestionar y repartir en un modelo con alta solidaridad (dentro y fuera de Euskadi), y hay que hacer pedagogía dentro de Euskadi pero especialmente fuera para que lo que tiene de positivo se utilice y lo que sea mejorable se mejore pero sobre todo para que hablemos de riqueza, creación de empleo y conocimiento.

Los cupones.., mejor los dejamos para otro día.

Santiago Barba Vera

Diciembre 2017

@sbarbavera

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Modernizar Europa, ¿desde arriba o desde abajo?

Leía hace un tiempo que la Canciller Merkel, tras la penosa última cumbre del G7, quiere “modernizar Europa”, consciente de la potencia europea considera la necesidad de acciones más unificadas en el aspecto militar y en las finanzas como factores prioritarios. Nada que objetar pero modernizar Europa, ¿es eso?.

Uno de los aspectos clave de Europa y que potencia la desafección creciente, especialmente entre los que han nacido con Europa ya construida, es el modelo institucional, un modelo anticuado, alejado de los ciudadanos, difícil de entender que no puede sentirse como representativo. Un parlamento lleno de elefantes y viejas glorias, donde, en muchos casos, los paises aparcan lo que no quieren en casa, una comisión y un consejo difuminados por los poderes de las cancillerías nacionales, e incluso un presidente elegido indirectamente para que no haga daño a nadie.

Aunque el proyecto europeo es de una potencia increíble, es un proyecto que podría posicionar al “viejo continente” por delante de los USA, se trata de un modelo que ha de repensarse, desde luego modernizarse y adaptarse a lo que los ciudadanos hoy necesitamos.

A mi me gustaría ver un modelo europeo menos “estatalizado”, menos pensado por países y para países en el que se gestiona de una manera típicamente masculina y medieval para ver quien vuelve a casa con un trofeo mas grande.

A mi me gustaría ver un modelo europeo más acuoso, menos personalista, mas gestionado por grandes objetivos, más orientado a hacer un mundo moderno y sostenible. Una mayor participación de las diferentes regiones, en base a sus realidades, sus capacidades, sus conocimientos, me gustaría una Europa menos funcionarial que no se solape con las estructuras locales.

En lugar de una estructura tan centralizada en Bruselas, seria mas compatible con la realidad una estructura mucho mas dispersa y difusa. Si un país o una comunidad es buena en una determinada materia o tiene capacidades para liderar un proyecto europeo; démosle la capacidad de liderarlo y luego “se ajustan cuentas financieras” (al modelo del cupo vasco, donde si Euskadi hace labores por cuenta del Estado, este se lo paga y viceversa). En lugar de eso se pone en marcha una pesadísima y aburrida maquinaria de gobiernos, ministerios, luchas de poder, egos…

Las fronteras que estudiamos en EGB ya no son lo que eran, hoy viajamos mucho más, nos movemos de otra manera, vivimos de otra manera pero Europa sigue estacada en sus realidades nacionales y cae en el mismo error de todos los estados; al querer controlar todo a todos los niveles consigue que el ciudadano no le perciba como un proyecto de apoyo sino como un lastre para su vida.

Para modernizar Europa hace falta una Comisión Europea con un liderazgo fuerte, carismático, político, que a dia de hoy no existe pero que es totalmente necesario para cambiarle. Por cierto, es mi opinion que es incompatible liderar Europa desde el gobierno de un país.

Santiago Barba Vera

Noviembre 2017

@sbarbavera

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30 años de historia en un sonido

Un helicóptero sobrevuela Donosti, mi hija levanta la vista y pregunta ¿hay regatas o es la vuelta al País Vasco?.

Hace 30 años tenía su edad, el helicóptero sobrevolando Donosti era sinónimo de atentado, autobuses quemados, barricadas y tiros en la parte vieja. 

Un sonido, 30 años. Mirada al frente, siempre, recordando lo vivido.

Santiago Barba Vera

Noviembre 2017

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De la cabeza a la cola o emprender desde la comodidad…

Cuando Euskadi tenía hambre creó la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas allá por 1628;  mucho antes, en 1534, creó la Compañía de Jesús para comerse cielo y tierra, hoy esa gran empresa sigue viva y pujante. 

Emprendedores como Juan Sebastian Elcano dieron la primera vuelta al mundo, aunque fuera siguiendo una corazonada tras la muerte de su capitán. Otros grandes de la historia persiguieron nuevos mundos y riquezas, todos con los factores comunes del hambre física o mental y del esfuerzo individual y grupal.

En el final del SXIX y primera mitad del SXX, Gipuzkoa y Euskadi generaron miles de historias de emprendedores que permitieron al País salir de su pobreza y entrar en zonas de prosperidad convirtiéndose en referencia mundial de como hacer avanzar sus   empresas, sus industrias, su país. Siempre con su espíritu de superación.

El último estudio Global Enterpreneur Monitor con datos 2016, (http://gemconsortium.org/report/49812) muestra que Euskadi ha pasado de ser una de las comunidades más emprendedoras del Estado a situarse en el cuarto lugar, por la cola. Curiosamente este estudio ha pasado casi desapercibido, no ha generado debate, no ha generado discusión ni polémica.

Y, ¿por qué pasamos de la cabeza a la cola del emprendimiento?, ¿qué efecto va a tener esa pérdida de personalidad emprendededora en las futuras generaciones?, ¿como queremos atraer el talento si no somos emprendedores?, ¿como queremos que nuestros jóvenes sean emprendedores si no les educamos en ello?, ¿que falla para que la gente no quiera asumir riesgos y ponerse al frente?

Tendemos a pensar que todo el talento investigador o emprendedor que sale de Euskadi está deseoso de volver, que se ha ido obligado, y claro solo se nos ocurren medidas del tipo ponerles un albergue o un piso…, La medida no da resultado porque está pensada desde la comodidad. El talento retorna cuando el entorno de vuelta es un entorno inquieto e inquietante, que fomenta y valora el esfuerzo, el emprendizaje y la investigación, que permite a las personas emprender, acertar y equivocarse.

De la época de los Jesuitas hasta hoy el hambre, física o mental, la necesidad de sacarse las castañas del fuego, la voluntad de esfuerzo, han sido efectos incentivadores del emprendizaje. Hoy en día, en general, el sistema educativo, el modelo laboral y por supuesto el sistema financiero, no incentivan la asunción de riesgos y si la seguridad para mantener lo que tenemos aunque eso no garantice el futuro de nuestra sociedad.

Si queremos volver a la cabeza y asegurarnos un futuro de empresas y personas pujantes y emprendedoras hay que hacerlo desde la escuela, con el apoyo de las empresas, los bancos y las instituciones para promover – de verdad- que la gente emprenda, se mezcle y mezcle ideas y proyectos, acierte o se equivoque y que vuelva a probar. 

Es difícil que una sociedad cómoda, que no se cuestiona de dónde viene y a dónde va, que se cree segura en su devenir, que iguala el esfuerzo por abajo y no por arriba sea suficientemente innovadora y emprendedora para garantizar su futuro.

Desde luego si queremos volver a la cabeza hemos de perder comodidad, hemos de atrevernos a asumir riesgos, hemos de tener hambre de mejora, hambre de sueños, hemos de generar un entorno que mire al exterior más que al interior, al futuro más que al pasado, que fomente la curiosidad y las ganas de tirar de hilos diferentes para ver dónde conducen.

Santiago Barba Vera, Octubre 2017

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Video killed the radio star 

El título de esta canción ochenteta me inspira para escribir sobre nuevos modelos de negocio. 

El vídeo no mató a la radio, aunque le obligó a adaptar su modelo de negocio.

Hace unos años las discográficas estaban en pie de guerra contra internet, hoy buscando e innovando en nuevos modelos de negocio han hecho posible generar un negocio diferente.

Hace años los comercios estaban en pie de guerra contra una realidad que hoy nadie cuestiona, la compra por Internet. Hoy en día a esos mismos comercios internet les ayuda a estar donde antes no lo hubieran imaginado, a llegar a clientes diferentes.

Desde hace tiempo la prensa lucha por encontrar su sitio en una realidad de comunicación diferente, sigue debatiéndose en la incertidumbre pero encontrará su modelo o modelos para los nuevos clientes.

También las líneas aéreas lucharon contra el low cost y han ido encontrado -creando- su sitio.

En el Siglo XVII los sabios estaban en pie de guerra contra los que, mirando diferente, afirmaban que el mundo giraba, hoy nadie lo duda.

Ahora los taxis y los hoteles están en pie de guerra contra UBER, Cabify o los apartamentos turísticos en una guerra perdida de antemano. No entienden -no quieren entender- que para los jóvenes de hoy el “servicio exclusivo de taxi” no es ya un valor, el valor está en ir de un lugar a otro a un precio razonable, ir solos o con gente no importa sino que aporta. Hoy queremos encontrar con quien ir, no queremos tener que buscar la parada de taxis que no se molestan en vernos cuando buscamos el servicio bajo la lluvia donostiarra.

Algo parecido ocurre con los apartamentos turísticos. Hoy para hacer turismo urbano no se valora tanto el servicio que da el hotel tradicional como la flexibilidad de otro tipo de servicios. Es una realidad que convivirá con el modelo tradicional, no lo va a matar y es probablemente un aliado clave para un desarrollo turístico que no sólo busca el sitio sino las experiencias que este ofrece.

Apartamentos, servicios de transporte, paquetería, vuelos…, tienen que pagar sus impuestos y salarios pero los servicios tradicionales tienen que adaptarse a una nueva realidad y no sólo luchar por un Statu-quo que hoy ya no se entiende aunque la corrección política obligue muchas veces a apoyarlo a los mismos que luego lo utilizan. Colaborar con los modelos nuevos para encontrar cada uno su hueco pudiera ser un buen comienzo.

Los taxis, los hoteles, la prensa, la comunicación y tantos otros han de buscar como adaptarse a una realidad que ha cambiado, que cambia de manera permanente, que no valora lo que antes valoraba, que valora lo que antes no era siquiera planteable.

Luchar por mantener los servicios como en los años 80, pretender que el usuario renuncie a lo que quiere, es no darse cuenta, no querer darse cuenta, que el mundo ha cambiado y seguirá cambiando.

Lo mejor sería que en lugar de reaccionar a lo que “nos viene de fuera” seamos nosotros quienes creemos nuevos modelos de negocio. Industria, diseño, medicina, tecnología, educación… van a ser nichos de grandes y revolucionarios cambios que hemos de aspirar a liderar.

¿Adaptarse o mantenerse?, ¿ver riesgo o ver oportunidades?, ¿fomentar el plañideo constante o la búsqueda de soluciones? ¿Proteger al que no se atreve a moverse o al que se busca la vida?…, esas son algunas de las cuestiones…

Santiago Barba Vera 

@sbarbavera

Agosto 2017

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Presión o la muerte de un banquero

Todos los días me llama el fondo buitre propietario de mi deuda para que pague, me persigue el banco para que pague, la compañía telefónica, el ayuntamiento…, el banco ha puesto una demanda para quitarme el piso,  no le importan mis hijos, la empresa me hace contratos cada semana y por unas horas y además ha planteado otro ERE, las vacaciones son los días que no tengo trabajo y miro todo el día el teléfono por si alguien llama., no puedo más, tengo el balcón enfrente, ocho pisos hacia abajo, salto y… se acabó la presión”.

La presión descrita es habitual en la España de hoy, todos conocemos personas sometidas a ella, les vemos muchas veces sin mirarles,  les oímos sin escucharles. 

Hace unos días un ex banquero, sometido a la presión judicial, financiera y mediática decidió acabar con su vida. Triste hecho que me ha animado a escribir este post agobiante.

La muerte del banquero no debería hacernos olvidar, o más bien debería hacernos pensar, que en la España de los últimos 8 años probablemente haya habido muchas personas que, sometidas a esas presiones, hayan decidido apartarse del problema. Apartarse es un decir pues en general supone traspasarlo al siguiente.

Vivimos rodeados de selfies sonrientes y viajes baratos que en muchos casos quieren ocultar la procesión interior, la presión que lleva al infarto, a la ventana, a la depresión…

Ni la banca ni la política, ni la propia sociedad, han, hemos, sido capaces de encontrar las fórmulas para reducir la presión sobre las personas por ejemplo buscando como pactar soluciones entre deudores y acreedores. En muchos casos las entidades financieras prefieren vender las deudas -con quitas de hasta el 98%- a “fondos buitre”, fondos que son mucho más “hábiles” a la hora de extorsionar al deudor para que pague hasta el 100% con ganancias espectaculares. 

No deja de ser una forma elegante y legal de apartarse del problema en lugar de enfrentarse a él y resolverlo. 

Se presiona a los deudores sabiendo, o intuyendo, que muchos no aguantarán la presión, que harán lo que no quieren ni deben, que acabarán en psiquiátricos, en cementerios o arruinando a sus familias. No importa, todo es válido y legal para cobrar la deuda lo más rápidamente posible, además cuentan con la tranquilidad de saber que lo que cada uno haga es algo de lo que nadie se va a enterar y nadie les va a responsabilizar.

Deberíamos reflexionar sobre cuanta falta de sociología, de empatía, de humanidad existe en un sistema social que prefiere taparse los ojos ante la realidad de presión a la que se somete a las personas, ante hasta qué punto preferimos no llegar a acuerdos y “pasar la pelota” para librarnos decidir, tenemos el derecho a decidir que hacer con el deudor pero se lo pasamos a otro para no tener la responsabilidad de hacerlo.

A pesar de la reflexión y del ejemplo de cómo un hombre con gran capacidad de aguantar presión decide apartarse, no soy optimista en que alguien decida levantar un poco el pie para reducir presión, llegar a acuerdos con los deudores y conseguir un panorama mejor para todos.

En lo que si soy optimista es en que la solución pasa por tener fuerza, coraje, decisión y determinación para enfrentarse a todo eso sin apartarse, sin agacharse. Al final los hombres de gris apartarán la vista ante la determinación de las personas por labrarse un futuro mejor.

Santiago Barba Vera

Julio 2017

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