Moda y economía circular…

Os dejo aquí un link a una experiencia singular. Un desfile de moda sostenible realizado en el interior de la fábrica de fibra reciclada de Eko-REC en Andoain
Una muestra de que unir sostenibilidad e industria no sólo es posible sino también deseable.

Una muestra también de la conversión de residuos en recursos 

http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/201702/04/sostenibilidad-estilo-desfilan-juntos-20170204005800-v.html

Santiago Barba Vera

Febrero 2017

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PISA, pisando callos o abriendo ojos

December 9, 2016 3 comments

He leído lo que la prensa publica sobre el informe PISA, la dramática caída del nivel formativo en Euskadi y algunas de las interpretaciones realizadas.

Lo primero que me llama la atención es que parece que más que caer duele caer más que España. ¿De verdad es esa la que debe ser nuestra comparación?

Los datos son malos sin paliativos y como padre y ciudadano me surgen algunas reflexiones.

A propósito de la comprensión lectora hace años que vemos que el nivel de lo que se escribe (en curriculums, mails, cartas, informes, presentaciones y hasta artículos de prensa…) muestra un infantilismo cada vez mayor, una preocupación por escribir sin comprometerse, sin responsabilizarse y también sin importar la ortografía y, no digamos, la gramática.

Hoy en dia muchos jóvenes muy formados son incapaces de escribir un informe como debe ser, con exposición, conclusiones, propuestas y riesgo. Si les reprochas que un informe no es un mero relato, se frustran.

Un amigo Juez me comentaba hace poco lo “difícil que parece algo tan simple cómo que se respete la norma de sujeto verbo y predicado, incluso en documentos jurídicos”.

En un país en que los ciudadanos han pasado a ser la ciudadanía, los niños la infancia, los profesores el profesorado y los alumnos el alumnado, hemos logrado por medio de la palabra eliminar la responsabilidad de las acciones personales diluyéndolas en el inconsciente colectivo. Vivimos en un entorno donde se fomenta la bronca, el titular, los 140 caracteres, en ningún caso el debate, la reflexión o el contraste sosegado de ideas. La simplicidad de los mensajes es lo que se lleva, también en lo político y por eso triunfan los populismos. ¿Cómo vamos a conseguir así que la comprensión lectora sea buena?

Llevamos años igualando por abajo, evitando que el que no llega se frustre, promocionando la mediocridad. El sistema educativo, pero sobre todo el social, ha permitido que los profesores carezcan de autoridad, no puedan castigar, dentro de poco ni mandar deberes y encima tengan que aguantar a los padres pedir explicaciones cuando se reprende a un hijo o se le dice que no puede tener el teléfono encendido en clase. Hemos reducido la función de los profesores a meros “funcionarios educativos”, encordetados en muchos colegios por lo que dicte el político de turno, sin ninguna autonomía. Los profesores deberían ser nuestros representantes en el aula, los que nos ayuden a educar y hacer crecer a nuestros hijos, deberían tener mucha autonomía para formar y para crear incentivos en los alumnos. Ahora empezamos a recoger los frutos de lo que hemos creado.

En las empresas vemos que el espíritu del esfuerzo personal, del trabajo, de labrarse la vida y de levantarse después de caerse lo tienen los trabajadores mayores de 50 (esos que tan alegremente prejubilamos), pero carecen de él muchos de los menores de 30 que no valoran ni el esfuerzo ni el trabajo, porque no les hemos educado para ello. Sin embargo son treméndamente sensibles a que se les diga que lo que han hecho está mal hecho (tanto tiempo oyendo “puede mejorar” va haciendo mella en el espíritu).

No creo que el problema sea solo de recortes, ni del tamaño de la muestra. Creo que lo que hemos de hacer es llamar a las cosas por su nombre, si queremos una sociedad emprendedora, innovadora y trabajadora hemos de contar con un sistema educativo que fomente el esfuerzo, la iniciativa, la curiosidad, el riesgo.., para ello hemos de mirar lo que hacen otras sociedades, sociedades que no permiten que un profesor sea ninguneado por los padres y los hijos y despojado de autoridad por el sistema, sociedades más preocupadas por la investigación, la lectura, el debate y la iniciativa que por el desmantelamiento lingüístico y los perfiles idiomáticos; perfiles que en Euskadi preocupan más que la física o la ciencia.

Una última consideración tiene que ver con el “ombliguismo social”, estamos convencidos de ser los más emprendedores, los que mejor vivimos, los que más turismo de calidad generamos y nos olvidamos de una norma básica que consiste en no sentirse nunca satisfecho con lo que tenemos, luchar por metas mejores y crecer para lograrlas.

La responsabilidad de estos resultados es de todos, de los que permitimos que no se debata, de los que no debatimos, de los que nos sentimos satisfechos y de los que no permitimos que nuestros hijos se frustren aunque les hagamos vivir en una burbuja de falsa felicidad, de los que permitimos que el ser políticamente correctos mate la iniciativa y la voluntad de esforzarse.

Si el bajonazo de PISA sirve para que comencemos a mirar al frente y construir entre todos, bienvenido sea.
Santiago Barba Vera

Diciembre 2016

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El Papa y el Califa

December 7, 2016 1 comment

Hay hoy en día una lucha feroz entre dos modelos sociales diferentes, el de raíz grecorromana y origen fundamentalmente cristiano y el de raíz musulmana y medieval. Les llamaremos para simplificar el Papado y el Califato.

Es esta una reflexión sobre modelos culturales, no sólo religiosos, una reflexión para un mundo de trincheras.
El Papado es un modelo jerarquizado en el que las decisiones, certezas y acciones parten de la cabeza, un modelo en el que no se puede disentir, un modelo pensado para el siglo X, un modelo en el que los escalones inferiores “no piensan” sino que ejecutan. Al Papado se le rompen las costuras porque sus “clientes” han adaptado su forma de vida a la modernidad mientras él sigue anclado en una organización anticuada y superada.

En muchos aspectos la sociedad occidental avanza por el Siglo XXI mientras la política se encuentra en el XX y la religión en el XIX. Es indudable que la estructura social, política, de partidos, de empresas y de sindicatos tiene muy interiorizados estos valores, formas y costumbres.

El Califato comparte mucha de su forma jerarquizada con el Papado, pero ha sabido ver que la organización en red es ahora más ágil para sus objetivos, establece la dirección hacia la que ir pero sus células autónomas se coordinan entre sí o avanzan solas, los escalones piensan y ejecutan lo que entienden más correcto sin esperar la orden, con iniciativa y bajo su responsabilidad. La visión de la tierra prometida es más poderosa para avanzar que la disposición del lider. Al califato se le rompen las costuras porque pretende un control a ultranza de la sociedad, que esta no avance, mientras él mismo usa medios de comunicación avanzados. Sus “clientes” aceptan porque no pueden oponerse, porque no tienen libertad, pero indudablemente es un mundo en ebullición que puede estallar en cualquier momento.

Hoy en día ya no es sostenible una jerarquía rígida, infalible e impermeable
. Tampoco es sostenible perseguir unos objetivos injustos (no sostenibles) aunque estos puedan lograrse.

Una organización en red, celular, es ahora más eficiente, aunque más compleja de explicar, si la dotamos de modos adecuados y los objetivos se establecen en la dirección adecuada.

El terrorismo islamico hace lo que el cristianismo hacia en las cruzadas pero tiene éxito porque ha sabido adaptar sus estructuras ancestrales a lo que el mundo es hoy: información, Imagen, sobrexposición, falta de seguridad, miedo, corrección política… Mantiene su esencia medieval y su dominio de la población por el temor a la muerte pero trabaja también con un modelo del S.XXI y se aprovecha de las debilidades de su enemigo. Combina de manera hábil los siglos X y XXI

Uno de los grandes errores del catolicismo ha sido históricamente fomentar un férreo control de la información; no se fomentaba la lectura de la Biblia sino que se dejaba el conocimiento a la transmisión directa del “pastor” por el peligro de que “las ovejas” aprendieran o interpretaran cosas diferentes a la versión oficial.
Esa filosofía católica ha movido nuestro mundo y la forma de ver la empresa durante mucho tiempo, sigue presente en muchas empresas y personas; no cambiar lo que funciona aunque eso chirríe con la realidad y la actualidad es tristemente la base cultural de la Europa occidental.

En una filosofía acostumbrada a tener líderes Infalibles, la concepción de la culpa, la externalización de responsabilidades y la exoneración por la confesión están íntimamente ligadas a la aversión al riesgo, a no ir un paso más allá de lo políticamente correcto hasta estar seguros que saldrá bien o que será aceptado.

Otro gran error ha sido no saber ver lo que viene, no moverse para adaptarse y esperar a que el mundo “vuelva a su ser”; pues no, el mundo avanza, cambia y ya no volverá a ser lo que fue. Será mejor, o será peor pero seguro que será diferente.

En el modelo europeo -también en el modelo político- el miedo a perder lo que tenemos es, curiosamente, mucho mayor y más paralizante que el riesgo de lograr lo que queremos
. Pasamos media vida lamentando lo que no hemos logrado pero a la vez gastamos muy poco tiempo pensando lo que podemos obtener.

El miedo a decir algo inconveniente en una sociedad que todo lo retransmite paraliza tanto la acción que, muchas veces, la hace imposible.

Si queremos ganar la partida hemos de cambiar, hemos de construir el SXXI, con una transparente sociedad de la información, pero sobre todo hemos de perder el miedo, perder el miedo a equivocarnos, a desagradar, a ser incorrectos, a actuar.

Solo desde la búsqueda constante de nuevos paradigmas, con el apoyo de nuevos modelos de organización y sobre todo con grandes dosis de esfuerzo e iniciativa personales seremos capaces de generar el cambio que necesitamos.
Santiago Barba Vera

Diciembre 2016

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Los robots cotizantes y la carabina de Ambrosio

El lider de un sindicato español ha planteado -sin arrugarse- que las empresas coticen por los robots que han desplazado a los trabajadores de las cadenas de producción. Plantéa que las empresas que han reducido empleo como consecuencia de los avances tecnológicos paguen las correspondientes cuotas por los empleados electrónicos de sus centros. Y eso para arreglar el problema de las pensiones…

Analicemos el sinsentido con una pizca de sentido;

– Si en la cadena de montaje se han sustituido 3 personas por un robot; que cotice el robot (sólo 1 o por 3?)

– Si el servicio de mensajería interna ha sido sustituido por el mail; que cotice el mail.

– Si la grúa ha sustituido a los constructores de rampas para elevar piedras al piso superior; que cotice la grúa.

– Si el ordenador ha sustituido a la secretaria o la taquígrafa; que cotice el ordenador.

– Si el autobús urbano ha sustituido a los chóferes de la empresa; que cotice el autobús.

– Si la máquina de café ha sustituido a la camarera que lo hacía; que cotice la cafetera.

– Si los contenedores han sustituido a los barrenderos; que coticen los contenedores.

– Si los CDs han sustituido a las orquesta, o la TV ha sustituido a los juglares, o si el tractor ha sustituido a los agricultores o si la carabina de Ambrosio sustituyó a los cazadores con flechas; pues que coticen…

La verdad es increíble leer determinadas cosas y pensar que hay personas que se las toman en serio sin ser 28 de diciembre.

Las pensiones tal como están en este momento no son sostenibles y ese problema hay que afrontarlo con seriedad sin ocurrencias que dejen claro que quien las hace no le ha dedicado dos minutos al asunto.
Santiago Barba Vera

Noviembre 2016

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Trump, sexo droga y rock&roll

La victoria de Donald Trump, un personaje misógino, racista, sexista y sin ideología me sugiere tres preguntas inquietantes;

– ¿Es la respuesta a a un descontento social más amplio del conocido?

– ¿Es el resultado de la falta de liderazgo en uno y otro lado de la política?

– ¿Es el reflejo de lo que la gente busca en una sociedad así educada?

Reconozco que las mismas preguntas me surgen cuando pienso en el Brexit, en el “no” a La Paz en Colombia o en la deriva de la pelea Cataluña-Resto de España.

La respuesta a cualquiera de las cuestiones es inquietante y refleja la sociedad que somos, tanto los norteamericanos como nosotros.

Entiendo que los ciudadanos estén descontentos con una clase política que disfraza la verdad, que miente, que roba y que no genera esperanza y si burocracia, pero no hasta el extremo de permitir que gente como Trump, Le Pen o Farage lideren su futuro.

Es cierto que las últimas elecciones se han perdido más que ganado; en UK Cameron no fue capaz de vender el atractivo de mantenerse en la UE, en Colombia no fueron capaces de explicar por qué una sociedad en paz es mejor que una en guerra (de hecho me temo que si en España se hiciera un referéndum para cerrar la etapa ETA el resultado también sería negativo), en US Hillary Clinton -una mujer a la que su marido le puso los cuernos hasta en el Despacho Oval y se quedó junto a él solo por lograr más poder en lugar de mandarlo donde debía- no ha sido tampoco capaz de ilusionar a capas de población directamente amenazadas por Trump (¿por que?), en Cataluña no creo que nadie considere seriamente a Más o a Puigdemont como líderes reales, en la UE el liderazgo no sabemos de quién es y en España…, el PP gobierna porque el PSOE no eligió un líder sino una cara bonita que en teoría no haría daño a ninguna de las facciones internas en lucha fratricida (¡¡teoría y práctica!!).

Lo que más me inquieta es la tercera opción, cuando veo que en la juventud de hoy se reproducen los roles machistas contra las mujeres, cuando veo que se puede violar en grupo a una mujer en San Fermin y defenderlo, cuando veo que todavía existe el KuKuxKlan, cuando veo el fervor patriótico que se desata cada vez que alguien habla de Gibraltar (¿realmente nos importa de quién es?) o la Isla Perejil, cuando veo que nadie encauza el conflicto catalán porque ya va bien la bronca patria (eso ya lo vivimos en Euskadi) me preocupa que lo que realmente la sociedad quiera sean protolideres como Trump, como Marie Le Pen o como Adolf Hitler o Franco, me preocupa que la sociedad -educada, formada y conectada- busque salvajes del Far West que digan lo que quieren oír y luego hagan “lo que les salga de las pelotas”.

Me preocupa luchar por una cultura avanzada, igualitaria y de conocimiento y que sea luego tan fácil “arrastrar a las masas” a base de bestialismo, sexismo e imbecilidad, Si esto es así en breve habrá una ola igual en Europa; Francia y Alemania están a punto.

Me preocupa la actitud que percibo en la sociedad de tomar decisiones sin querer pensar en las consecuencias que tienen o pueden tener.

No creo que US construya el muro con México, ni que expulse a los inmigrantes pues los necesita, ni que ponga aranceles a China que tiene la mayoría de sus bonos, tampoco creo que “meta a Hillary en la carcel”. Lo que si creo es que la “asociación nacional del rifle” y el KKK estarán felices, venderán más armas y se producirán unas cuantas masacres en los colegios matando niños en la pelea por un chicle.
Lo que nos espera es que se refuercen personajes como Putin, Al Asad y Erdogan así como países como Israel.

De todas formas hay que mantener el ánimo, la lucha y el esfuerzo por un mundo mejor que sin duda hemos de lograr. Ahora toca evitar que también nosotros caigamos en el populismo barato de consecuencias imprevistas.

Santiago Barba Vera, noviembre 2016

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Patria…(de Fernando Aramburu)

El silencio cómplice de una sociedad enferma. El silencio para no opinar.

El silencio complaciente de los políticos que miraban a otro lado.

El silencio elocuente de los ciudadanos que decían “algo habrá hecho” o “eso no va conmigo” para crearse un respaldo moral.

La participación de parte de la Iglesia con el silencio del resto.

El ruido del Obispo que sabía y entendía.

La presión de una sociedad rural que empujaba a sus miembros al gregarismo salvaje para entrar en ETA.

La presión de una sociedad urbana acomplejada con “no llevar la contraria, no significarse y no arriesgarse”.

Las conversaciones entre amigos, compañeros o vecinos que esquivaban los asuntos sobre terrorismo, extorsion y amenazas.

Patria es un gran libro que describe magistralmente lo que hemos vivido en Euskadi durante 40 años (lo seguimos viviendo?). La presión que había en las calles para no ver, para no hablar, para mirar a otro lado.

A finales del siglo XX hasta la policia interrogaba a testigos de atentados lejos de las vigiladas comisarías para evitar indiscreciones.

Todos sabíamos que para pagar o gestionar el impuesto revolucionario lo mejor era ir a hablar con el Párroco de S.Vicente.

Todos sabíamos que en las “Herrikos” se manejaba el cotarro de cócteles molotov, extorsion, y mucho más.

Todos mirábamos a otro lado, esquivábamos a “los contrarios”, callábamos, sabíamos y esperábamos que acabará pronto.

Patria no es un libro agradable, es más bien un reflejo de lo que hemos vivido. Es el reflejo de una época en que los políticos no iban a los funerales, las víctimas eran ninguneadas hasta por los ideológicamente próximos, los familiares de los asesinados, extorsionados o amenazados no tenían más opción que callar y sufrir en silencio, o marcharse.

Recuerdo las bombas a Iberdrola, que pararon cuando decidió patrocinar la trainera de S.Juan, a “la Tigresa” en el instituto cuando ya apuntaba maneras, asesinatos más y menos cercanos, y cuando no aparcábamos detrás de coches franceses “por si acaso los quemaban”, la época en que los pagos del llamado impuesto revolucionario eran deducibles en el impuesto de sociedades.

Afortunadamente es una época pasada, pero no conviene olvidar ni alterar el relato de los que obligaron a una sociedad a vivir bajo el terror mafioso. Por eso creo que “Patria” debería ser de obligada lectura.  en Euskadi desde luego pero también en el resto de España.
Santiago Barba

Octubre 2016

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Constitución, fiesta,  pandereta y … a votar!

El 6 de diciembre, en tres meses, se celebrará el día de la Constitución Española. Día festivo, con desfile y besamanos incluidos.
Ese día, si nadie lo remedia -y no tiene pinta que vayan a hacerlo-, estaremos a pocos días de votar, para lo mismo, por tercera vez en un año.

  • En una situación en que la panda de políticos que hemos elegido (de los que se han presentado) tras un año de trabajo (?) no han sido capaces de hacer lo primero que deben; elegir un presidente.
  • En una situación con un Rey que ni arbitra (como dice la constitución) ni padece, pero que vaga tranquilo por el Mediterráneo.
  • En una situación en que los partidos políticos se empeñan en que los que hemos votado mal hemos sido los ciudadanos y por tanto tenemos que votar de nuevo hasta acertar con lo que ellos quieren…

¿Tiene sentido celebrar la fiesta de una constitución que ni ellos cumplen, ni cambian, ni les importa?

¿No sería más lógico cancelar la fiesta y dedicar el día a reflexionar -al estilo 2016- por qué no somos capaces ni de pactar ni de hablar?

Por cierto, a los ciudadanos tres campañas y votaciones nos cuestan el triple que una, pero los partidos ingresan el triple de lo que debieran en “pago por voto” …, tal vez sea ese uno de los motivos para hacernos votar, votar y votar.
Santiago Barba Vera

Septiembre 2016

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