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El mito de Sisifo y la deuda griega

Sísifo fue un personaje mitológico griego, que, alagado por los dioses, se fué haciendo cada vez más astuto. Hasta tal punto creció su astucia y proximidad a los dioses que llegó a pensar que era uno de ellos; se creyo inmortal y por tanto similar a los dioses.

Los dioses, enojados, montaron en cólera y le impusieron un castigo ejemplar; le dejaron ciego y le condenaron a empujar una pesada piedra montaña arriba para que, al llegar a la cima, cayera al valle y volviera a empujarla hacia arriba. Asi… por toda la eternidad.

Miles de años despues, mientras tal vez Sisifo continúa empujando su piedra por el Averno, parece que la historia no avanza.

Los dioses de este mundo, los “Mercados”, alimentaron a los paises y particulares con el objetivo de que crecieran y se desarrollaran. Las personas, los países y sus gobernantes llegaron a creerse amigos de los dioses por compartir con ellos mesa y mantel en Wall Street, Londres o Madrid.

Cuando los dioses habían hecho grandes fortunas y los países habían acumulado tanta deuda como para creerse inmortales y “compañeros” de los dioses, estos dijeron “¡basta, esto no puede ser!”.

Fue entonces cuando los mercados, cual dioses del Olimpo, decidieron condenar a los paises y sus gentes negándoles el pan y la palabra. Irlanda, Grecia y Portugal (como tantos otros antes), cual Sísisfos impertinentes fueros condenados a expiar sus culpas empujando una piedra tan pesada y tan grande que les impedirá pensar, para muchos años, en algo diferente a la misma piedra y en como evitar que los mate en la bajada.

A partir de ahora, esos Sísifos modernos han de empujar la carga de la deuda, la carga de la verguenza de haber desafiado al padre, por siempre jamas.

El sometimiento a escarnio en el Agora pública les impedirá enderezar su espalda de por vidad, da igual si sus habitantes se arrastran a la pobreza, si deben dejar de educar a sus propios hijos o incrementa la mortalidad, da igual aunque los propios dioses sepan que no podrán cumplir su pena eternamente. Los dioses mercado están tan enojados que no van a pensar en alternativas más factibles.

Los dioses-mercados salen en agosto a disfrutar de sus coches y yates, dejando en su lugar a sus hijos, hijos que se consideran “tocados por la mano de Dios” por tener un master prestigioso y un trabajo en una empresa de rating o mesa de mercado. Esos aprendices de dioses, que jamas han visto la cola del desempleo -y piensan que no pueden llegar a verla ni siquiera de lejos- no son conscientes que tras el castigo de Sisifo hay personas, hay dramas humanos y no solo deuda. Tampoco son conscientes que un dia ellos se convertirán en su propio Sisifo…

En algún momento deberá surgir un lider político capaz de parar a los dioses-mercado en la imposición de sus penas para establecer un calendario y unas obligaciones que, aunque duras, sean cumplibles.

Santiago Barba Vera, septiembre 2011

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  1. Luis R. Cereceda
    November 3, 2011 at 7:19 pm

    Muy bueno. Cuanta razón y muchas gracias por el magnífico texto.

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