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La EPA-2011 un mercado en estado de shock

En España se ha llevado a cabo en los últimos tres años el mayor ataque a los derechos de los trabajadores…” efectivamente, en ese plazo 3 millones de personas han perdido su empleo; no hay mayor ataque a los derechos y mayor pérdida de autoestima que la pérdida del trabajo.

 La última Encuesta de Población Activa (EPA) publicada en abril de 2011, muestra un desolador panorama del mercado de trabajo en España:

  •  Sólo 18,1 millones de personas trabajan, de estas un poco menos de 3 millones son empleados del sector público y un poco más de 3 millones son autónomos. Solamente 12,1 millones de personas son asalariados por cuenta ajena del sector privado.
  • El desempleo supera el 21% y las esperanzas mostradas por los entrevistados, de encontrar trabajo, son francamente escasas.
  • Un 14,1% de los trabajadores tienen un contrato a tiempo parcial, una tasa muy inferior a la de otros países,
  • Un 24,1% de los trabajadores tienen un contrato de duración determinada,
  • Prácticamente 5 millones de personas están en desempleo (tantos como jubilados),
  • Del total de personas trabajando, solo un 16,7% tiene menos de 30 años.

 Es la foto de un país donde se empieza a trabajar muy tarde, donde casi no hay actividad a tiempo parcial y donde el número de autónomos es mayor que el de todos los empleados públicos y donde se pierde empleo (y conocimiento industrial) a marchas forzadas. Además no hay indicios claros de que el número de parados no vaya a seguir creciendo y, por si fuera poco, la confianza en la clase política para que resuelvan o encaucen el problema está bajo mínimos.

En este contexto, la reforma laboral puesta en marcha hace unos meses ha sido absolutamente estéril, y lo ha sido por varias razones, la primera por su cortedad de miras, se ha enfocado excesivamente hacia el coste del despido –en un momento de incertidumbre económica y de debilidad financiera y de demanda, nadie contrata por ser más barato el despido futuro-, la segunda es que no se está creando la necesaria confianza para que quien pueda contratar contrate o para que quien pueda emprender emprenda. La reforma laboral se orientó a calmar los mercados exteriores más que a mejorar el maltrecho mercado laboral español.

De todas formas, el principal inconveniente es la absoluta parálisis, desenfoque e incertidumbre que muestra la clase política; la que dirige el país y la que está en la oposición. Los principales sindicatos y las grandes asociaciones empresariales tampoco parecen acertar con soluciones para los que no trabajan. En una situación tan dramática como la actual no parece entenderse que el problema más grave del país tiene nombre: cinco millones de parados, todo lo demás es accesorio.

El coste de mantener la situación es el empobrecimiento, la desmoralización, la pérdida de cultura y conocimiento.

La fotografía del país es la de un país agrupado en castas:

  • Los empleados públicos tienen su empleo asegurado y, a pesar de los recortes, saben que eso seguirá así,
  • Los autónomos, a pesar de ser tantos y tan variados, están sufriendo la crisis con mucha virulencia y sin nadie que los defienda o ampare,
  • Los trabajadores asalariados que luchan por mantener su situación y sus derechos.
  • Los parados, son teóricamente el centro de atención pero en la práctica nadie los defiende de manera adecuada.

 Si en una situación como esta, en la que además se fomenta la cultura de la irresponsabilidad (“sale rentable saltarse la ley”), no hay una revuelta social puede ser por el peso de la economía sumergida pero también por la presión de la deuda privada que hace que todo el mundo “agache la cabeza hasta salir del pozo” y el peso excesivo del sector público en todas las decisiones individuales.

Las dudas que me surgen ante estos datos brutales son:

  • ¿Podemos los 15M de asalariados (incluyendo los públicos) mantener intactos todos nuestros derechos mientras 5 millones de personas no encuentran un empleo?
  • ¿No estamos condenando a los jóvenes a graves consecuencias en su futuro profesional y personal?
  • Entre tantos gobiernos ¿No hay nadie que pueda proponer, escuchar o implantar medidas eficaces e inmediatas para mejorar la situación?

 

Un gran pacto entre todas las fuerzas sociales con un único objetivo; reducir el empleo en 2 millones de personas en tres años sería algo totalmente necesario. Una medida de este estilo, puede hacerse en dos meses y eso sí daría credibilidad al país, a sus dirigentes y a sus habitantes.

Desde luego eso pasaría por renunciar a derechos actualmente adquiridos a favor de una sociedad con una tasa de paro significativamente menor.

Algunas ideas para ese pacto serían (algunas ya están propuestas en diversos foros):

  •  Todas las acciones han de ser enfocadas en el corto, cortísimo, plazo,
  • Crear un contrato único –simple y menos burocrático- indefinido con indemnización de despido creciente en función del tiempo transcurrido,
  • Fomentar el empleo a tiempo parcial. En otros países de Europa la tasa de empleo a tiempo parcial es mucho más alta y, desde luego, no tiene por que considerarse precaria. Para que el empleo a tiempo parcial funcione hay una premisa; que el coste de dos trabajadores a 4 horas sea igual al coste de un trabajador a 8 horas,
  • La flexibilidad ha de ser un paradigma clave; la jornada debe adaptarse a la situación de la empresa, a cambio el trabajador tiene la seguridad de que su contrato es indefinido. Es más sano, y más fácil de recuperarse, para una empresa y un país trabajar a medio gas con toda la plantilla que a medio gas con media plantilla,
  • Desjudicializar la relación laboral. Ni el trabajador ni el empresario pueden estar sujetos a los “tempos” y decisiones de una legislación y praxis laboral caduca y pesada. Se podrían crear órganos colegiados de arbitraje para resolver en tiempos rápidos los EREs, conflictos, decisiones sobre invalideces…
  • Desarrollar la ley de huelga prevista en la Constitución,
  • Flexibilizar al máximo los horarios comerciales para crear empleo,
  • Reestructurar la representación sindical. Una empresa con 105 trabajadores puede tener un comité de 10 personas, con 400horas liberadas cada dos meses. Establecer un comité de empresa con entre 3 y cinco miembros para empresas de hasta 300 trabajadores, con un máximo de 10horas persona mes dedicadas al comité sería un buen planteamiento.
  • Fomentar la negociación individual de convenios de empresa frente a los de ámbito estatal o provincial que, en muchos casos, no tienen ningún sentido.
  • Fomentar la participación de los trabajadores en los resultados de la compañía, ligar evolución de salarios a resultados es una buena opción aunque no la única,
  • Incentivar fuertemente el empleo de trabajadores menores de 30 años, y de 25 en prácticas, formación….
  • Mejorar la cultura del esfuerzo:
  •         Fomentando que los estudiantes trabajen durante sus estudios,
  •         Logrando que los perceptores de rentas de garantía aporten trabajos sociales,
  •         Mejorando la educación,
  •         Fomentando la competitividad,…
  •        Aprovechando el conocimiento de personal que ha sido jubilado anticipadamente (órganos consultivos, de apoyo…)
  • Crear un caldo de cultivo adecuado para el emprendizaje:
  •       Creando una mejor fiscalidad y una menor “presión” a aquellos que creen su propia empresa o actividad,
  •       Dotando de mayor seguridad a estas actividades
  •       Asegurando el pago en caso de las administraciones,…
  • Fomentar las relaciones de cooperación entre las empresas y con los sindicatos. Hemos de ser conscientes que todos estamos en el mismo barco, no estamos en guerra salvo con el desempleo,
  • Repensar el sector público para fomentar la actividad privada creadora de empleo e iniciativas. El exceso de estamentos administrativos corta la iniciativa privada y la posibilidad de autoempleo. Las administraciones públicas gestionan desde policías hasta geriátricos, equipos deportivos, imprentas, editoriales, …. Muchas de esas actividades nunca deberían caer en la esfera pública.
  • Mejorar el sistema financiero asegurando que mejore la financiación de circulante orientado a mantener al día los pagos de trabajadores.
  •   …

 En un siglo XXI dominado por las nuevas tecnologías, la rapidez de acción y de gestión, con un nivel de preparación y formación muy superior a épocas pasadas no podemos permitirnos el lujo de continuar con una dialéctica de “buenos y malos” propia de finales del siglo XIX, no podemos seguir esperando que las cosas mejoren solas. Tampoco podemos dejarnos llevar por los exasperantes tiempos de la inacción, es necesario que se actúe y se actúe ya. Por muy impopulares que sean las medidas a tomar, cualquier político que rebaje el paro en 2 millones de personas saldrá beneficiado.

La colaboración entre los diferentes ámbitos sociales, el aprovechamiento del conocimiento, la dinámica de ayudarnos para que los demás salgan a flote, el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo y la formación son algunas de las garantías de futuro.

Santiago Barba Vera

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